Sábado, 15/03/25
Fuego invisible
Conviene recordar el pasado, pues a nivel personal hoy eres aquello que un día fuiste, es decir: tu pasado. Y, mañana serás la suma natural de tus actos de lo que eres hoy. Todo ello suma, y también resta. Así, un día la vida habrá pasado a través de ti y los dones que recibiste con tu nacimiento se irán contigo. Mientras, habrás configurado una aparente realidad personal. Intentar hacer de la vida una obra de arte no es tarea fácil, pero sí posible.
Los acontecimientos se suceden unos tras otros y tus respuestas ante los hechos cincelan tu personalidad. Sin embargo, tú no eres una persona. Eres la luz invisible de la consciencia que todo lo inunda. Esa misma consciencia nos une a todos con el Todo por medio de la energía expresada a través de los actos que realizamos y las circunstancias que nos envuelven. Consciencia y energía bailan una sinuosa danza dando forma al mundo, a ti y a Dios.
Cuando un día la llama de la consciencia individual que crees ser se extinga ¿qué sucederá? El cuerpo quedará inerte. La carcasa acarreada durante toda tu vida, y que tantas veces te identificaste con ella, evidenciará su total inutilidad. Es posible que los demás digan que has muerto y puede que te lloren. Mientras tanto, tú habrás entrado en el «estado sin estado» que siempre estuvo ahí, pero que olvidaste en la creación del personaje que creíste ser.
Para entonces habrás regresado a casa. A fin de cuentas, la denominada muerte, y también tan temida por el ego, no deja de ser una transición entre dimensiones. Quizás, la posible clave consista tan sólo en averiguar cómo entrar en esa otra dimensión universal iluminado por la luz de la consciencia, en vez de envuelto en las tinieblas de la oscuridad. Ahí está el gran secreto por descubrir. Y, en esas estamos… Quizás por eso sea que meditamos.
Silencio Interior – Escuela
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